Los Cuatro Reyes
Hace tiempo que son tapa de todos los diarios del país, por su perfecta planificación en robos de bancos. Los llamaron de todas maneras, aunque son realmente conocidos como "Los Cuatro Reyes".
Al ser tan nombrados por la prensa por sus robos a bancos, decidieron cambiar su siguiente objetivo, ahora sería un camión blindado. Así es como arrancan una intensa vigilancia para juntar datos precisos que ayuden a planificar el robo.
Luego de tres meses, deciden alquilar un departamento en una humilde pensión, para intentar no llamar la atención a los vecinos del lugar. La ubicación es perfecta, ya que están a solo seis cuadras de donde el blindado hace su última parada del recorrido antes de trasladar el dinero.
Llego el día, revisaron el plan mil veces cubriendo las posibles fallas o los impredecibles hechos que pueden surgir. Una vez que los cuatro dieron el OK, deciden llevar a cabo el operativo.
Saben que en el blindado siempre van tres guardias, dos se bajan y uno se queda adentro vigilando desde una pequeña ventanita enrejada.
Los cuatro sentados en un auto, esperan a una cuadra del local donde recoge el dinero el camión, luego de un rato aparece su objetivo. Bajan dos guardias y entran al local, "Los Cuatro Reyes" se acercan con el auto. Uno se queda al volante, bajan tres, dos caminan en dirección a la puerta del local, el otro se dirige al camión y sin meditar dispara directamente a la pequeña ventanita enrejada. Cuando los dos guardias salen al escuchar los disparos, son sorprendidos y baleados.
"Los Cuatro Reyes" llegan al pequeño departamento con bolsas de consorcio llenas de billetes. Pero antes de irse del lugar deciden repartir sus partes, así cada uno se marcha por su lado. Así empiezan las peleas, uno intenta quedarse con más plata que los otros, arranca en discusión, gritos y comienzan a golpearse encima de las bolsas, desparramando los billetes por el suelo, hasta que uno de ellos dispara al aire para cortar con esa innecesaria pelea. Ahora siguen repartiéndose la plata en una forma un poco más calma, hasta que golpean la puerta. El que estaba más cerca de la puerta, la abre sin preguntar "¿Quién es?". De esta manera se encuentra con dos policías, que habían recibido varias llamadas telefónicas de sus vecinos, que habían escuchado gritos, peleas y hasta disparos. Los oficiales observan a los cuatro tipos y miran el suelo lleno de billetes, uno de ellos saca su radio y se comunica con la central solicitando apoyo.
GUS MANZAI








